Otras frutas y verduras

Tomate para bebés

  • Desde los 6 meses

Tomate: ¿a partir de cuántos meses?

El tomate (jitomate) puede introducirse desde el inicio de la alimentación complementaria, alrededor de los 6 meses, cuando tu bebé esté listo para los alimentos sólidos. Después de cocinarlo o pelarlo, el tomate se vuelve más blando y adecuado para diferentes formas de presentación.

Tomate: registra la primera prueba y la reacción en Feeding Start, y encuentra 31 recetas desde los 9 meses. Descárgala en Google Play →

Tomate

Tomate a los 6 y 9 meses: formas de preparación

Con cuchara

Las edades son aproximadas; guíate por las habilidades de tu bebé.

BLW

Las edades son aproximadas; guíate por las habilidades de tu bebé.

6+ meses

Con cuchara

Lava un tomate blando y maduro y quita el tallo y la parte dura donde se une. Machaca la pulpa; si la piel es dura, pélala. Ofrécelo solo o agrégalo a un puré de verduras. Si el tomate está firme, primero cocínalo a fuego lento hasta que esté blando.

BLW

Ofrece un gajo grande y blando de tomate maduro que sobresalga del puño. Quita el tallo y el centro duro; pela la piel dura. Si el tomate está firme, cocínalo hasta que esté blando. No ofrezcas tomates pequeños y redondos enteros.

9+ meses

Con cuchara

Si tu bebé maneja trozos blandos, ofrece trozos pequeños y blandos de tomate, solos o en un plato. Corta antes los tomates pequeños y redondos a lo largo en cuartos.

BLW

Cuando tu bebé domine el agarre de pinza, ofrece trozos pequeños y blandos de tomate. Corta los tomates pequeños y redondos a lo largo en cuartos; si hace falta, divide los cuartos grandes en trozos más pequeños.

Riesgo de atragantamiento

Los trozos grandes o firmes de tomate crudo pueden ser difíciles para los niños pequeños. Los tomates deben servirse blandos, pelados cuando sea necesario y cortados en trozos apropiados. Los tomates pequeños deben cortarse antes de servirlos.

Tu bebé debe comer sentado derecho y siempre bajo la supervisión de un adulto.

Alergias

El tomate no es uno de los principales alérgenos alimentarios, pero la alergia es posible. El jugo ácido del tomate puede irritar la piel alrededor de la boca: el enrojecimiento local después del contacto no siempre significa alergia. Lava con cuidado los restos de comida. Si aparecen ronchas, hinchazón o vómitos repetidos, hace falta valoración médica; si tu bebé tiene dificultad para respirar, llama a emergencias.

Ver más

Vitamina C y potasio

14 mg de vitamina C en 100 g de tomate fresco: más de una cuarta parte de lo que necesita al día un bebé de 7–12 meses.

Son datos del USDA; la cantidad diaria de 50 mg es de los NIH. La misma porción tiene 237 mg de potasio —alrededor de una cuarta parte de la cantidad diaria (860 mg)— y 42 mcg de vitamina A. Los NIH mencionan el tomate entre los alimentos con vitamina C que ayudan a absorber el hierro de los alimentos de origen vegetal. El tomate tiene muy pocas calorías: 18 kcal por cada 100 g.

Además, 100 g de tomate tienen 0.5 mg de vitamina E, 8 mcg de vitamina K —el triple de lo que necesita al día un bebé de 7–12 meses (2.5 mcg, según los NIH)— y 15 mcg de folato.

Tomate enlatado

El tomate enlatado es práctico para salsas y sopas, pero normalmente tiene sal añadida. Según el USDA, 100 g de tomate enlatado en su jugo tienen 115 mg de sodio, y el fresco, 5 mg. El NHS aconseja no darles comida salada a los niños pequeños ni ponerle sal a su comida. Busca latas con la indicación «sin sal añadida» y compara las etiquetas.

El kétchup no es tomate

El kétchup (cátsup) se hace con tomate, pero por su composición está lejos de él. Según el USDA, 100 g de kétchup tienen 907 mg de sodio y 21 g de azúcares, y el tomate fresco, 5 mg de sodio y 2.6 g de azúcares. El NHS aconseja no darles alimentos con azúcar añadido a los niños menores de 4 años, ni comida salada a los niños pequeños. Para tu bebé, es mejor una salsa de tomate casera sin sal ni azúcar.

Fuentes · 14

Este texto se basa en las recomendaciones de organizaciones de salud:

Solo con fines informativos; no es una recomendación médica ni sustituye la consulta con el médico. Decide junto con tu pediatra cuándo introducir alimentos, sobre todo los alergénicos.