Cereales y tubérculos

Papa para bebés

  • Desde los 6 meses

Papa: ¿a partir de cuántos meses?

La papa puede introducirse desde el inicio de la alimentación complementaria, alrededor de los 6 meses, cuando tu bebé esté listo para los alimentos sólidos. Después de cocinarla, la papa se vuelve blanda y adecuada para diferentes formas de presentación.

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Papa

Papa a los 6 y 9 meses: formas de preparación

Con cuchara

Las edades son aproximadas; guíate por las habilidades de tu bebé.

BLW

Las edades son aproximadas; guíate por las habilidades de tu bebé.

6+ meses

Con cuchara

Lava y pela la papa, y hiérvela o cocínala al vapor hasta que esté completamente blanda. Aplástala con un tenedor, agregando si hace falta un poco de agua o de la leche que usas para cocinar. Ofrécela sola o con otras verduras.

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Pela la papa y córtala en gajos largos que sobresalgan del puño. Hiérvelos, cocínalos al vapor u hornéalos hasta que estén blandos: el gajo debe aplastarse fácilmente entre los dedos, sin costra dura.

9+ meses

Con cuchara

Si tu bebé maneja trozos blandos, ofrece trozos pequeños de papa cocida, solos, en sopa o en un guiso de verduras.

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Cuando tu bebé domine el agarre de pinza, ofrece trozos pequeños y blandos de papa. Los gajos largos y blandos siguen siendo una buena opción.

Riesgo de atragantamiento

La papa cruda o insuficientemente cocida puede ser demasiado dura para los bebés. Debe cocinarse hasta que esté blanda.

Tu bebé debe comer sentado derecho y siempre bajo la supervisión de un adulto.

Alergias

La papa no se considera un alérgeno alimentario común. Aun así, son posibles las reacciones alérgicas individuales.

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Papas verdes

Las manchas verdes en la cáscara indican que la papa acumuló más glicoalcaloides, sobre todo solanina. Según el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania (BfR), estas sustancias se concentran en la cáscara, y la mayor cantidad está en los brotes y los «ojos». Una intoxicación leve puede causar náuseas, dolor de estómago, vómito y diarrea.

El BfR aconseja:

  • a los niños pequeños, darles solo papa pelada;
  • quitar con generosidad las partes verdes y los «ojos»;
  • no reutilizar el agua en la que se cocieron las papas: parte de los glicoalcaloides pasa a ella;
  • no comer un plato de papa que sepa amargo.

Las papas viejas, arrugadas, verdes o con muchos brotes no son aptas para comer.

Dónde guardarlas

El BfR recomienda guardar las papas en un lugar fresco, oscuro y seco: con la luz se ponen verdes. El refrigerador no sirve por otra razón. Según la FDA, las papas guardadas en el refrigerador forman más acrilamida al freírlas u hornearlas. La acrilamida es una sustancia que se forma en los alimentos ricos en almidón cuando se cocinan a temperatura alta.

Hervir, hornear o freír

Según la FDA, al hervir las papas no se forma acrilamida, y tampoco al cocinar papas enteras en el microondas. Se forma al freír y hornear, sobre todo en las partes doradas. Si horneas papas en gajos, cocínalas hasta que tomen un color amarillo dorado, sin que se oscurezcan. La FDA también sugiere remojar las papas cortadas en agua durante 15–30 minutos antes de hornearlas.

Las papas fritas son otro alimento

527 mg de sodio en 100 g de papas fritas de bolsa con sal, y 5 mg en una papa al horno sin sal.

Son datos del USDA. Esas mismas papas de bolsa tienen 34 g de grasa por cada 100 g; la papa al horno, 0.1 g. Las papas a la francesa congeladas y calentadas en el horno tienen 400 mg de sodio por cada 100 g si se les agregó sal en la fábrica, y 32 mg si no. Para tu bebé, prepara las papas en casa a partir de papas enteras.

Potasio y vitamina C

En 100 g de papa al horno sin cáscara hay 391 mg de potasio, según el USDA: casi la mitad de lo que necesita al día un bebé de 7–12 meses (860 mg, según los NIH). La misma porción tiene 12.8 mg de vitamina C; la papa pelada y hervida, 7.4 mg, porque parte de la vitamina pasa al agua.

Fuentes · 14

Este texto se basa en las recomendaciones de organizaciones de salud:

Solo con fines informativos; no es una recomendación médica ni sustituye la consulta con el médico. Decide junto con tu pediatra cuándo introducir alimentos, sobre todo los alergénicos.